Cada vez es mayor el número de mujeres que se deciden a dar el paso y mejorar el aspecto de sus pechos a través de implantes mamarios.

Se trata de una práctica cada vez más común entre mujeres de todas las edades. Jóvenes que quieren aumentar la talla o mujeres de más edad que quieren recuperar la tersura. Sin embargo, y aunque ahora sea una práctica del todo común, fue durante los años 2000 y 2008 cuando experimentamos el despertar de este tipo de intervenciones y fueron muchísimas las mujeres que acudieron a clínicas especializadas para conseguir el tamaño y la forma deseada de sus pechos.

Con los primeros embarazos de esas mismas mujeres llegaron las dudas: ¿podré dar de mamar a mis hijos? ¿Necesito someterme a alguna otra intervención después del embarazo? ¿Es perjudicial para el bebé?

Desde Censalud queremos aclarar algunos mitos sobre los implantes mamarios relacionados con la lactancia materna.

Una de las preguntas más frecuentes es la posible caída de los pechos después de la lactancia materna.

Falso. Ni las prótesis ni la lactancia tienen nada que ver en la caída del pecho. Sin embargo, la mayoría de mujeres, tengan o no tengan prótesis, practiquen o no practiquen la lactancia, sufrirán flacidez en el pecho después de un embarazo.

Al aumentar el tamaño del pecho durante los 9 meses de gestación debido a los cambios hormonales y al aumento de peso propio del embarazo, podemos acumular grasa en el tejido mamario y conseguir que los pechos se caigan.

Otra de las dudas más comentadas es la posibilidad de que los implantes sean dañinos para la lactancia.

Los implantes no impiden dar de amamantar al bebé. Es perfectamente normal amamantar a un bebé con un implante de pecho.

¿Será necesaria una revisión o una recolocación después de la lactancia?

No. ni se modificarán ni se estropearán.

Es completamente normal que surjan dudas, miedos e incertidumbre, pero desde Censalud queremos despejar todas las preguntas que os puedan inquietar.

Por eso, os dejamos un vídeo del Dr. Horacio Moreu Rivero, cirujano plástico de Censalud, confirmando que los implantes no interferirán en la lactancia.